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La psicosíntesis es una concepción de la vida psíquica del ser humano desarrollada por el psicólogo italiano Roberto Assagioli.
La psicosíntesis pertenece a la psicología transpersonal.
La psicosíntesis se utiliza en el trabajo psicológico con trastornos psicosomáticos sobre todo cuando su causa es un conflicto profundo y complejo entre distintos grupos de fuerzas conscientes e inconscientes del paciente, o cuando surgen a raíz de crisis profundas y dolorosas. En este último caso, los propios pacientes no siempre son conscientes de los procesos que tienen lugar en ellos ni los valoran correctamente.
El concepto clave de la psicosíntesis es el de Subpersonalidad.
El trabajo con las subpersonalidades consta de las siguientes etapas (Rueffler, 1998):
- Toma de conciencia y reconocimiento.
- Aceptación.
- Coordinación y transformación.
- Integración.
- Síntesis.
Según Assagioli, las tareas principales de la psicosíntesis son:
- llegar a conocer tu verdadero Yo, el Yo Superior
- alcanzar, a partir de ello, la armonía interior
- establecer relaciones adecuadas con el mundo exterior, también con las personas que te rodean.
El problema central de la vida humana es la falta de libertad, una aparente «división» (el Yo personal, que no es consciente de la existencia de otro Yo y la niega: el verdadero, presente de forma oculta y que no se deja captar directamente por la conciencia). En realidad, el Yo es uno solo. La integridad interior armoniosa, la verdadera realización del propio Yo y las buenas relaciones con los demás se alcanzan a través de las siguientes etapas:
- Un conocimiento profundo de la propia personalidad: explorar el inconsciente inferior, luego el medio y el superior (psicoanálisis), descubrir las verdaderas vocaciones, las capacidades desconocidas que antes estaban reprimidas
- La capacidad de manejar los distintos elementos de la personalidad (el método de desidentificación), que consiste en desintegrar las imágenes o los complejos dañinos que se han descubierto (ataques del inconsciente) y en dirigir y utilizar la energía que así se libera. Nos domina todo aquello con lo que nos identificamos, y podemos dominar todo aquello de lo que nos desidentificamos
- El conocimiento del propio Yo verdadero: descubrir o crear un centro unificador para ampliar la conciencia de la propia personalidad hasta la conciencia del Yo (avanzando por un rayo de luz, seguir su dirección hasta la fuente misma de la luz y unir el Yo inferior y el superior).
Cuando se utilizan técnicas activas adecuadas, o en el crecimiento interior natural, cada etapa está ligada a una nueva identificación. Por ejemplo, la persona crea un ideal de su personalidad que corresponde a su dimensión, a su etapa de desarrollo interior y a su tipo psicológico, y de este modo hace que ese ideal sea alcanzable. («El ideal: un artista que se realiza creando belleza»). Los modelos ideales afectan a las relaciones básicas con el mundo exterior y con los demás; el mundo interior se proyecta hacia fuera: la persona no se pierde en el objeto exterior, sino que en cierta medida se libera de los intereses egoístas y de la estrechez interior; se realiza a través de un ideal exterior, de una esencia exterior. Esa esencia exterior no es un camino directo hacia el Yo superior, pero sí un verdadero punto de contacto con él, un eslabón entre la persona y su Yo superior, que se refleja en el objeto exterior y es su símbolo.
La psicosíntesis es la formación o reconstrucción, alrededor del nuevo centro creado, de una nueva personalidad caracterizada por la coherencia, la organización y la unidad.
El proceso de la psicosíntesis puede dividirse, a grandes rasgos, en varias etapas.
- La elección de la nueva personalidad a la que aspiramos. Tenemos que imaginar mentalmente ese «modelo ideal», a ser posible visualizarlo, y procurar que sea realista para nosotros y, por tanto, alcanzable. Toda la variedad de «modelos ideales» suele reducirse a dos grupos principales. Al primer grupo pertenecen las imágenes que encarnan el desarrollo interior armonioso, la perfección espiritual. Estos modelos son más propios de las personas introvertidas. El segundo grupo de imágenes encarna la excelencia en un ámbito concreto de actividad (científico, empresario, político, etc.). Estas «imágenes ideales» las eligen con más frecuencia las personas extravertidas. Lo principal es que el «modelo ideal» elegido para seguir formándose esté en consonancia con el curso natural del desarrollo de la propia personalidad. Gracias a la psicosíntesis se puede llegar a ser mejor, más perfecto, pero no se puede llegar a ser el propio opuesto.
- El uso de todas las energías disponibles. Entre ellas, Assagioli incluye ante todo las fuerzas que se liberan en el proceso de análisis, también en el proceso de «liberación» de los complejos inconscientes, y las aspiraciones a la armonía y al ideal, presentes en los distintos niveles psicológicos del paciente y no del todo conscientes. Para aprovechar la energía del inconsciente hay que encauzarla en la dirección adecuada, convertirla en otra cosa, «transmutarla».
- El desarrollo de los elementos de la personalidad que faltan (o que no están lo bastante desarrollados) para formar el «modelo ideal». Las nuevas cualidades se forman por dos vías principales: mediante la autosugestión y mediante el entrenamiento sistemático de las funciones psíquicas poco desarrolladas, como la memoria, la imaginación, los sentimientos, etc.
- La coordinación y la subordinación de los distintos elementos de la psique, la toma de conciencia de la estructura armoniosa e íntegra de la personalidad. Puede compararse con la unión creativa (síntesis) de sonidos sueltos cuyo fin es una música armoniosa.


