Traducción preliminar. El texto se ha traducido automáticamente y aún no se ha revisado; si algo suena raro, es por eso.
¿Sabías que ya desde el momento en que nacemos aspiramos a cumplir el objetivo más importante de nuestra vida: conocernos a nosotros mismos, a los demás y el mundo que nos rodea?
El proceso de conocer es infinito y está hecho de tal manera que nos descubrimos a nosotros mismos en las relaciones con otras personas. Gracias a las personas que hay en nuestra vida, nos descubrimos e iluminamos con la luz de la conciencia nuestras profundidades interiores.
Desde la infancia nos miramos en nuestros padres y en nuestros seres queridos como en un espejo. Precisamente gracias a las primeras y más importantes personas de nuestra vida no solo venimos al mundo, sino que también formamos una comprensión básica de nosotros mismos: cómo somos, qué somos, qué pensamos de nosotros mismos, cómo nos valoramos.
Por cierto, nuestros padres también tienen sus propias ideas básicas sobre sí mismos, los demás y el mundo. Y comparten con nosotros todo lo que saben. Lo comparten por amor, para equiparnos con todo lo necesario para una vida independiente.
Estupendo si todo esto nos va bien y, con las alas que nos dan las reglas, los valores y las ideas de nuestros padres, volamos al encuentro de nuestro propio desarrollo.
Digámoslo desde ya: no todo el mundo tiene esa «suerte».
Y hay quien todavía va por la vida apoyándose en el «equipaje» de sus padres, que a menudo viene cargado con los asuntos sin resolver de los propios padres.
¿Y qué nos pasa después?
Crecemos y salimos al mundo.
¿Cuáles son nuestras tareas?
Primero: sobrevivir. Cuidar el cuerpo y la salud. Garantizar nuestra seguridad. Aprender a ganar dinero y a mantenernos.
Segundo: aprender a crear relaciones con nuestros semejantes. Intercambiar recursos, conocernos.
Tercero: crecer por dentro y por fuera. Desplegar nuestras capacidades e inclinaciones, desarrollar nuestro propio potencial.
Y muchas otras tareas más.
El tema principal que suele aparecer en las relaciones es el del Amor.
No es ningún secreto que muchos (si no todos) buscan el Amor. Y también buscan, durante mucho tiempo y con empeño, la Felicidad. Por lo general, en las relaciones con otras personas. Conoces a alguien, algo se te remueve por dentro, te enamoras. Ya está: ¡la felicidad existe! ¡Esto es Amor! Te lanzas «de cabeza», todo da vueltas, una tormenta de emociones, euforia, subidón. Pero quien ha pasado por ello lo sabe: llega sin remedio la «dura rutina», y tras ella vienen las decepciones, los reproches, los disgustos y emociones no precisamente agradables.
—¡Me han dado gato por liebre! —grita, desengañado, el que antes se creía «enamorado», sin poder creer que la felicidad se ha acabado. Que el Amor ya no está.
¿Te ha pasado alguna vez? ¿Lo recuerdas?
«¿Por qué me hacen esto?», «¿Por qué no tengo suerte?», «¿Cómo encontrar el Amor de mi vida?» son preguntas frecuentes del día a día.
El secreto es simple y complejo a la vez.
El objetivo principal de una persona en las relaciones es lograr sentirse bien en la relación consigo misma.
El sufrimiento y las decepciones aparecen porque se busca en la dirección equivocada. ¡Busca el Amor y la Felicidad dentro de ti y sin duda los encontrarás!
¿Qué hay que hacer primero?
Hablamos aquí del «equipaje» desagradable que arrastramos desde la infancia.
Reproches a mamá y papá. Resentimiento, decepción, juicio, culpa, miedos. No te dieron lo que tocaba, no te educaron como debían, no vivieron como debían y, por supuesto, precisamente por eso ahora no te salen bien la felicidad y el amor en tus relaciones con los demás.
Quien ha tirado lo innecesario, lo anticuado, lo pesado, camina más rápido y más ligero.
Pero si eres de los que todavía cargan con este peso, simplemente detente y pregúntate:
- ¿me resulta fácil caminar?
- ¿no me he cansado de sufrir?
- ¿para qué llevo conmigo este peso?
- ¿a qué le tengo miedo?
¡Te sorprenderán las respuestas! Descubrirás nuevos caminos. Y te conocerás desde dentro.
Tu tarea: detenerte y deshacer el «equipaje», hacer inventario. Lo necesario y útil, quedártelo. Lo innecesario, lo anticuado, lo caduco, dejarlo en el pasado: para eso es el pasado. Y además, encontrar algo nuevo y solo tuyo: tus propios sentidos, objetivos y valores. Y hacerlos realidad.
Mientras cargamos con el equipaje viejo y pesado y nos vemos obligados a ocuparnos sin parar de su contenido, entramos en relaciones y, en lugar de Amor y Felicidad, intercambiamos trastos viejos y gastados, intentando remendar los rotos y agujeros de nuestras cosas viejas con ayuda de otras personas.
Suelta lo que no necesitas, deshazte a tiempo de los trastos del alma, de la mente y de la vida. Y entonces tendrás la Felicidad, que consiste en amar a la persona más importante del mundo: a ti mismo. Porque aprenderás a verla y aceptarla tal como es de verdad. Tal y como es. Y entonces no tendrás nada de lo que avergonzarte, nada que ocultar ni nada que te decepcione. Entonces, en las relaciones, podrás mirarte con sinceridad en el Otro como en un espejo, aceptándote a ti y aceptándolo a él. Desde un Amor total. Envuelto en Felicidad.
Amor para todos.
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