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La voluntad de vivir. Psicología de la personalidad.
La voluntad es como una dominante interior que siempre señala el objeto prioritario de tus aspiraciones y deseos, incluso cuando a tu alrededor ruge una tormenta de incertidumbre. No es solo la capacidad de obligarte a levantarte del sofá cuando fuera es otoño y la nevera te susurra «ven a por mí». La voluntad es el auténtico superhéroe de tu personalidad, que te lleva hacia tus metas como un guía valiente a través de un bosque espeso y oscuro lleno de monstruos y senderos secretos.
Los mecanismos de la voluntad en psicología
La voluntad se forma a partir de varios mecanismos clave, entre ellos:
La autorregulación — la capacidad de controlar tus emociones y tu conducta para alcanzar metas a largo plazo. Los psicólogos explican que la autorregulación se parece a un músculo: cuanto más lo entrenas, más fuerte se vuelve. Así que, si quieres desarrollar tu voluntad, empieza con pasos pequeños, como renunciar a los dulces en favor de la fruta.
El locus de control. Este término, introducido por el psicólogo Julian Rotter, describe cómo perciben las personas las causas de sus éxitos y fracasos. Si crees que tus actos influyen en los resultados, tienes un locus de control interno. Esto te ayuda a asumir la responsabilidad de tus actos y a fortalecer tu voluntad. Piénsalo: ¿por qué no consigues obligarte a hacer deporte? ¿Quizá porque crees que no tiene sentido? ¿O, al contrario, sabes que tu salud está en tus manos?
La fijación de metas. Unas metas claras y concretas ayudan a activar la voluntad. Elaborar un plan de acción concreto ayuda a centrarse en los resultados y no en los problemas. Es como construir una casa: primero dibujas el plano y después pones los cimientos. Pero algunos prefieren empezar a construir directamente, y a menudo lo que construyen son castillos en el aire y nada más. Y, aun así, esperan resultados reales.
Voluntad real frente a fuerza de voluntad
Ahora aclaremos dos conceptos importantes: la verdadera voluntad y lo que se suele llamar fuerza de voluntad. A menudo confundimos estos términos y entendemos por fuerza de voluntad los mecanismos de autorrepresión y de crítica interior (sobre el crítico interior escribí en este artículo).
- La verdadera voluntad es una elección consciente y sincera de avanzar hacia tus metas. Se basa en la comprensión de tus propios valores y deseos. Es una voluntad que se manifiesta en el impulso hacia el desarrollo y el crecimiento, y no en los intentos de reprimir tus verdaderas emociones o deseos. Es decir, aquí tenemos la dirección «hacia», y eso es muy importante.
- La fuerza de voluntad, en cambio, suele asociarse con un control rígido sobre uno mismo, cuando te obligas a hacer algo que no te gusta. Es como intentar encender un fuego con una cerilla mojada: puedes pasarlo mal mucho tiempo y el resultado dejará mucho que desear. Esta represión suele llevar a un conflicto interior e incluso a sentimientos de culpa. Si siempre te dices «Tengo que hacerlo», lo más probable es que te topes con la resistencia y, como consecuencia, con el cansancio y la decepción. En estas situaciones, la fuerza que te mueve suele ser el miedo u otros estados desagradables. Aquí vemos la dirección «lejos de», que es difícil no notar.
La voluntad como motor del crecimiento personal
La voluntad no es un simple mecanismo; es un catalizador del crecimiento personal. Nos ayuda no solo a alcanzar nuestras metas, sino también a desarrollar la conciencia de uno mismo y el respeto propio. Cuando superas dificultades y actúas de acuerdo con tus valores, refuerzas tu seguridad y construyes una actitud positiva hacia ti. Y de ella nacen la autoestima y nuevas posibilidades.
- Superar obstáculos. Cada acción basada en la voluntad real refuerza tu fuerza interior. Recuerda cuando decidiste aprender algo nuevo, ya fuera conducir o dominar recetas de cocina. Cada obstáculo superado es un paso hacia tu crecimiento personal. Es llenarte de una fuerza auténtica.
- Desarrollar la responsabilidad. Cuanto más confías en tu voluntad, más poderoso te sientes (de «puedo», no de «me deben») y más responsabilidad asumes por tus actos.
Como dijo un clásico,
«Quien tiene un “porqué” puede soportar casi cualquier “cómo”».
Cuando comprendes que eres tú quien dirige tu destino, te conviertes no solo en el autor de tu vida, sino también en su gran Estrella.
¿Para qué desarrollar tu voluntad?
Desarrollar la voluntad es como un entrenamiento constante para tu alma.
Resistencia al estrés. Una voluntad fuerte ayuda a afrontar las dificultades. Cuando el mundo a tu alrededor parece caótico, tu fuerza interior te ayuda a mantener el equilibrio y no solo a esperar a que pase el temporal, sino a actuar mientras tanto y a dirigir tu propio rumbo.
Alcanzar metas. Puedes soñar con muchas cosas, pero sin voluntad tus sueños se quedarán en bonitas imágenes de tu imaginación. La voluntad convierte los sueños en realidad. Y la falta de voluntad te convierte en una persona indefensa y dependiente de sus fantasías.
Desarrollo personal. Al desarrollar tu voluntad, aprendes a comprender tus deseos y a establecer prioridades, lo que te ayuda a tomar decisiones más conscientes en la vida.
La voluntad es tu recurso interior, que te orienta hacia tus metas y te ayuda a tomar decisiones conscientes. Desarrolla tu voluntad y no solo serás dueño de tu destino, sino también un gestor exitoso de tu propia vida.
Nuestro centro Psyvision te acompañará en este camino y te ayudará a desarrollar la voluntad y la confianza en ti.
No olvides que tu vida es tu historia y que solo tú decides cuál será su argumento. Tu voluntad es tu fuerza: ¡atrévete y crea tu propia realidad!
Anna Shyman, psicóloga y formadora en el Centro Psyvision.


