Traducción preliminar. El texto se ha traducido automáticamente y aún no se ha revisado; si algo suena raro, es por eso.
Los tiempos que corren nos empujan a vivir con prisa.
- «¡Sí, ya está todo claro, sigamos!» «Entonces, ¿cómo hay que actuar?»
- «Aconséjame, por favor, qué hago»
No basta con oír algo nuevo sobre uno mismo, no basta con tomar conciencia. Está además el momento de la aceptación y la observación, de valorar el resultado y sacar la experiencia. Y solo después de eso es posible cambiar algo a nivel interior.
Adentrarse en uno mismo es siempre un proceso fácil. Sin embargo, conviene recordar que allí, dentro, tendrás que encontrarte con algo. Aceptar, comprender y perdonar. Perder, encontrar, soltar. Desechar y desarrollar.
¡Y eso sí que se puede llamar un trabajo serio!
En las clases, en las consultas surgen muchas preguntas, y una de ellas es:
¿Cómo quererse a uno mismo?
La respuesta de hoy:
lo primero que hay que hacer es abrir la puerta de tu mundo interior no «a patadas», sino con cuidado y delicadeza.
Con curiosidad y respeto.
Segundo: aceptar tus manifestaciones, estudiarlas, observarlas, intentando vencer la tentación de «amputar» de inmediato, de arrancar de ti lo que no te gusta o lo que juzgas innecesario, lo que te inquieta y te preocupa.
Para los amantes del «óxido nitroso» y de la «reprogramación de centralita» de su sufrida personalidad, ¡hay muy buenas noticias!
Despacio y con calma: esas son señales de madurez, del lujo de ser uno mismo y del derecho a llevar tu individualidad con dignidad y con amor.
Por eso dejo aquí un recordatorio: «ahora mismo todo está perfectamente bien contigo y todo sucede como debe. Ahora mismo, aquí, desde este punto, puedes dar el primer paso hacia tu objetivo. Y tienes todos los recursos para ello»
¿No te ayuda?
Ven a verme de forma individual
¡Hasta pronto!


