Qué hay en la caja
Veintiún retratos creados según el concepto de autora de Anna Shyman. Cada carta es la imagen elaborada de un estado: no un «significado» que haya que descifrar, sino un rostro en el que se puede mirar despacio. La baraja impresa reproduce la digital tal cual, así que la carta del bot es fácil de encontrar en la mesa y al revés.
Las cartas se reparten en tres bloques, y eso ya es un diagnóstico rápido: normalmente una persona se queda atascada en uno de ellos.
- 1–5. Heridas básicas y máscaras (según Lise Bourbeau): rechazo, abandono, humillación, traición, injusticia.
- 6–15. Sentimientos de sombra: rabia reprimida, envidia, arrogancia, ansiedad crónica, culpa, vergüenza tóxica, impotencia, autosacrificio, avidez, apatía.
- 16–21. Estados de carencia y roles: síndrome del impostor, inmadurez, pecaminosidad, soledad, rivalidad, identidad perdida.
Para qué el papel, si ya hay bot
Lo bueno del bot es que guía: hace las preguntas por turnos y no deja saltarse pasos. Lo bueno del papel es otra cosa: se ve entero a la vez. Las veintiuna cartas se pueden extender sobre la mesa y elegir no la que te proponen, sino aquella de la que apartas la mirada. En el trabajo con un cliente o en grupo son herramientas distintas, y normalmente hacen falta las dos.
Y otra cosa: en la consulta el móvil sobra. La baraja sobre la mesa no distrae ni pide que la desbloquees.
Para quién es
Para psicólogos y facilitadores de grupos, como un armazón listo para la sesión: el estímulo, las preguntas, la búsqueda del eco en el cuerpo, el final. Y para quienes trabajan consigo mismos y ya han probado la baraja en Telegram: las mismas cartas, solo que más despacio y con las manos.
El material de la baraja es duro. Está pensada para personas estables y no es adecuada en un duelo agudo, un trauma reciente o una depresión clínica: ahí hace falta un especialista de carne y hueso al lado, no unas cartas. En cualquier caso sigue siendo una herramienta de autoconocimiento y no sustituye la atención médica.
Qué hay ya
Las 21 cartas están dibujadas, los textos y las preguntas escritos, y la versión digital funciona en Telegram. Falta la imprenta, y aquí todo depende de la geografía: la tirada, el formato de la caja y el envío se calculan según de dónde lleguen las solicitudes. Por eso primero reunimos la lista.




