¡Las clases de nuestro curso «Psicología práctica» están llenas de sorpresas y descubrimientos! Mucha gente, igual que nuestros participantes, siente a menudo miedo de vivir y tomar conciencia de las llamadas emociones y estados «malos».
Por eso emociones y estados como la tristeza, la pena, la apatía y otros se llaman «malos».
Eso significa que, muy probablemente, están reprimidos y expulsados del campo de la conciencia. Por ello la persona puede sentir abatimiento, falta de deseos, ansiedad y pereza.
Conviene recordar que en el mundo no hay «bueno» y «malo», «correcto» o «incorrecto». En el espacio psíquico no hay nada «necesario» o «innecesario».
Todo lo que existe ya está en su sitio y sucede como debe.
Es decir, de la manera más adecuada para esa situación y esa persona. Aunque exista solo dentro de tu propia realidad. E incluso si ahora mismo te está pasando a ti, y tú eres eso, pero no te gusta nada.
«Bueno» y «malo» son conceptos con los que opera el Ego.
Nuestras clases de psicología dan acceso al conocimiento y aclaran hechos interesantes, y a veces sorprendentes, sobre el grado de madurez del propio Ego.
No es tan fácil cambiar todo lo que se ha formado durante años y que está custodiado por defensas psicológicas muy bien construidas. Actitudes, patrones de conducta, hábitos. Sin duda, hará falta tiempo y esfuerzo.
Por eso no recomendamos la vía de «arreglar una cosa y estropear otra».
Unir los opuestos, tomar conciencia de ellos e integrarlos en la estructura completa de la personalidad: eso es lo que abre la posibilidad de entrar en el flujo de la vida y de los acontecimientos reales. Da derecho a dirigir el curso de los acontecimientos y a ser dueño de tu propia vida.
Quienes nos dedicamos a las llamadas profesiones «de ayuda» sabemos bien que la gente casi siempre acude a nosotros con emociones y estados «malos». Vienen buscando cosas distintas.
Vienen con la esperanza de que les ayudemos a afrontar lo negativo, las dificultades de la vida, los problemas en sus relaciones con los demás.
Pero también la idea de «ayuda» la entiende cada uno a su manera. Por eso, para que la ayuda sea de verdad ayuda y no otra cosa, propongo, para empezar, unir lo «bueno» y lo «malo» en lo que simplemente está aquí y ahora. Mirar la situación desde una posición elevada, de forma objetiva e imparcial.
Cómo hacerlo es algo de lo que hablamos y que probamos en las clases de psicología.
Desde el primer día, los participantes aprenden a separar la situación en lo que ocurre realmente y en su propia actitud ante ello.
El trabajo psicológico es, ante todo, trabajo con la actitud de la persona ante lo que ocurre.
Y por eso, cuanto más a menudo nos encontramos en clase con las reacciones internas ante lo que ocurre, con nuestra propia actitud ante ello, más información nos dan.
La habilidad básica, importante y necesaria, que hoy a muchos les falta, es la de la autoconciencia y la autoaceptación. También la aceptación de sentimientos y estados propios como la tristeza, la ira, la ansiedad, la pena, etc.
En las clases desmenuzamos juntos, paso a paso y capa a capa, qué hay detrás de los distintos conceptos teóricos que usamos tan a menudo en la vida cotidiana.
¡Un mar de descubrimientos, revelaciones e ideas nuevas en cada encuentro es uno de nuestros sellos!
— Dime, ¿es normal que al final de la clase tenga más preguntas que al principio? — me pregunta uno de nuestros participantes.
¡Claro que es normal! Solo en un espacio «vivo», donde hay intercambio, interés y sed de conocimiento, puede darse algo así. ¡Precisamente por eso ninguno de nuestros cursos se parece a otro!
¡Hay quien llega a clase y se sorprende de que los demás participantes conozcan el ambiente de su familia!
¿Cómo sabemos de sus deseos y sentimientos?
Pero, mirándolo de cerca, resulta que esa misma situación es típica, incluso arquetípica, para muchísimas personas.
¿Por qué?
Porque se apoya en unos cimientos de actitudes, creencias y patrones que llevan muchísimo tiempo sin comprobarse ni cuestionarse, y que vienen de un pasado lejano, lejanísimo.
Quizá te interese la psicología para ti, y una sola clase dé comienzo a una nueva mirada sobre ti y sobre los demás, sobre los asuntos familiares y las formas de relacionarse.
Hoy la palabra «armonía» está muy de moda.
Te propongo que tú también te preguntes: ¿qué es para ti la armonía en la vida y cómo sabes que la tienes?
Si quieres saber más, ampliar tu visión y descubrir qué se esconde entre bastidores de tu realidad psíquica, te invito al curso «Psicología práctica».
Empieza en septiembre de 2021.
¡Nos vemos en clase!
Anna Shyman, facilitadora del curso.


