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Imagina que tienes una pareja con la que discutes a menudo por diferencias de opinión y de gustos. Te gusta que todo salga según tu plan y sientes irritación y decepción cuando tus expectativas no se cumplen. En lugar de hablar con calma de lo que sientes y buscar un acuerdo, reaccionas de forma emocional y agresiva.
Rupturas y reproches, rencores y ganas de hacerle daño a tu pareja o a ti mismo, de demostrar que tienes razón. Todo esto te quita fuerzas y energía, te aparta de la línea de tu desarrollo y de la mejora de tu carácter, de tu personalidad, y afecta negativamente a tu calidad de vida. En lugar de hacerte avanzar, tus reacciones te llevan a perder de vista tus verdaderos objetivos y a convertirte en rehén de un guion, cayendo en ciclos de circunstancias y perdiendo el tiempo.
Tus reacciones involuntarias ante este tipo de situaciones pueden aumentar la tensión en la relación y levantar barreras para una comunicación constructiva y la resolución de conflictos. El problema está en no saber regular tus emociones y adaptarte a situaciones cambiantes. Tus reacciones habituales y los significados que aprendiste antes ponen en marcha programas automáticos de percepción de la realidad y, así, en lugar de un estado de equilibrio y armonía, sigues sin darte cuenta un algoritmo conocido que te llevará al resultado de siempre.
Después revivirás la situación en tu realidad interior, mantendrás diálogos agotadores, te justificarás o defenderás tu verdad. Y de nuevo gastarás tu atención y tus valiosas fuerzas en algo que hace tiempo que dejó de existir en la realidad. Acudirá en tu ayuda tu crítico interior, del que escribí en este artículo, y te explicará por qué debes sufrir. Y ya te has hundido en un estado negativo, has perdido el buen humor y la actitud positiva, y te sientes como un niño que se enfrenta solo al mundo entero.
Hoy te hablaré de la autorregulación, que ayuda a mejorar la relación con uno mismo y con el mundo y a elevar la calidad de vida.
Con la autorregulación puedes superar estos problemas y mejorar tus relaciones. Por ejemplo, puedes desarrollar la habilidad de la atención plena para reconocer mejor tus emociones y reacciones durante los conflictos. Puedes aprender a hacer una pausa antes de reaccionar emocionalmente y elegir después un enfoque más constructivo para comunicarte con tu pareja.
Además, la autorregulación puede ayudarte a desarrollar la empatía y la capacidad de escuchar con comprensión. Esto te permitirá entender mejor el punto de vista y las necesidades de tu pareja y encontrar soluciones aceptables para los dos. Desarrollar las habilidades de autorregulación también implica trabajar la tolerancia, la capacidad de poner límites y la gestión del estrés.
Con práctica y esfuerzo consciente, puedes mejorar la calidad de tus relaciones desarrollando habilidades de autorregulación. Esto favorecerá relaciones más sanas y armoniosas, menos conflictos y una mayor satisfacción en la pareja.
¿Qué es, entonces, la autorregulación?
La autorregulación es el proceso mediante el cual una persona controla y regula su comportamiento, sus emociones y su pensamiento de acuerdo con determinados objetivos, criterios o normas. Es la capacidad de gestionar de forma consciente las propias reacciones ante estímulos externos e internos para lograr los resultados deseados o adaptarse al entorno.
La autorregulación abarca una serie de procesos y habilidades diferentes.
Gestión de la atención
La capacidad de concentrar la atención en una tarea o un objetivo e ignorar las distracciones.
Regulación de las emociones
La capacidad de reconocer, comprender y gestionar con eficacia tus reacciones emocionales. También favorece una interacción más positiva, empática y de apoyo con otras personas. Saber controlar tus emociones ayuda a construir relaciones más sólidas y sanas. Esto incluye saber afrontar el estrés, controlar la expresión de las emociones y aplicar estrategias de regulación emocional, como los ejercicios de respiración o el pensamiento positivo.
Planificación y establecimiento de objetivos
La capacidad de definir los resultados deseados y elaborar planes de acción para alcanzarlos. Esto incluye objetivos claramente formulados, el análisis de los recursos, la valoración de los obstáculos y el desarrollo de estrategias para lograrlos.
Control y regulación del comportamiento
La capacidad de controlar tu comportamiento y de fijarte reglas o normas y cumplirlas. Esto incluye saber contener las reacciones impulsivas, tomar decisiones basadas en objetivos a largo plazo y resistir las tentaciones.
Evaluación y corrección
La capacidad de valorar la eficacia de tus acciones e introducir ajustes cuando sea necesario. Esto incluye analizar los resultados, seguir los avances y hacer cambios en las estrategias o los enfoques.
La autorregulación desempeña un papel importante en nuestra vida: nos ayuda a adaptarnos a un entorno cambiante, alcanzar objetivos personales y mantener el bienestar psicológico. Es una habilidad que se puede desarrollar y mejorar con la práctica y la autoobservación consciente.
¿Qué otras habilidades incluye la autorregulación?
Autoconciencia
Es la capacidad de ser consciente de tus pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamiento en el momento presente. La autoconciencia nos permite estar atentos a nuestros estados y reacciones, lo cual es la base de una autorregulación eficaz.
Autorreflexión
Es la habilidad de evaluar de forma consciente y crítica tus acciones, las decisiones que tomas y sus resultados. La autorreflexión nos ayuda a aprender de la experiencia pasada, adaptarnos e introducir cambios en nuestro comportamiento y en nuestros enfoques.
Gestión de los impulsos y contención de las reacciones
Es la habilidad de frenar las reacciones impulsivas inmediatas y tomar decisiones meditadas basadas en objetivos y valores a largo plazo. Incluye la capacidad de controlar las reacciones intuitivas o automáticas y elegir según alternativas bien pensadas.
Resistencia y gestión del estrés
Es la capacidad de conservar la energía y la resistencia emocional, mantener el equilibrio y afrontar el estrés. Incluye estrategias para cuidar de tu bienestar físico y emocional.
Estas habilidades de autorregulación no solo nos ayudan a funcionar con eficacia, sino que también favorecen el crecimiento personal, la mejora de las relaciones y el éxito en distintos ámbitos de la vida.
- La autorregulación te permite ser más abierto, tolerante y comprensivo con el punto de vista de los demás. Ayuda a sortear las barreras que pueden surgir de los prejuicios y los juicios, y abre la posibilidad del entendimiento y el respeto mutuos.
- Saber autorregularse permite gestionar con eficacia los conflictos en las relaciones. Ayuda a controlar las propias reacciones ante situaciones de estrés y de conflicto, y permite construir enfoques constructivos para resolver problemas y reconciliarse con los demás.
- La autorregulación mejora la comunicación con los demás. Permite controlar lo que dices, expresar tus pensamientos y emociones con claridad y eficacia, y estar atento a las necesidades y los sentimientos de otras personas. Esto crea una comprensión más profunda y más apoyo en las relaciones.
En mi práctica nos encontramos con dificultades que hay que superar al aprender la autorregulación, y este proceso puede llevar cierto tiempo. Nuestra psique está hecha para ayudarnos a ahorrar energía y no hacer movimientos innecesarios. Estamos formados por multitud de reacciones automáticas, que no siempre son negativas. Sin embargo, existen programas destructivos de reacción y de comportamiento que impiden a la persona pasar a un nuevo nivel de necesidades, encontrar nuevos sentidos y motivaciones, cambiar de entorno y desarrollar su potencial a un nivel nuevo y más alto. Estos programas le impiden ser un individuo, recuperar su integridad interior para crear apoyos internos y conectar con sus fuentes interiores de energía para crecer y mejorar su calidad de vida. Con esto trabajamos en nuestros cursos online y en los programas individuales de desarrollo personal.
¿Qué dificultades hay que superar?
- Tomar conciencia de tus emociones
Comprender y saber reconocer tus propias emociones puede ser difícil, sobre todo cuando se manifiestan con intensidad o en situaciones de estrés. Hace falta aprender a estar atento a tus emociones, distinguirlas y analizar su origen.
- Trabajar con el pensamiento negativo
Superar los pensamientos negativos, las dudas y los prejuicios también puede resultar difícil. Hace falta desarrollar el pensamiento positivo y aprender a sustituir los pensamientos negativos por otros constructivos y positivos.
- Gestión del estrés
En la vida cotidiana surgen a menudo situaciones de estrés que pueden dificultar la autorregulación. Hace falta desarrollar estrategias de gestión del estrés, como la respiración profunda, la relajación y la meditación, para responder con eficacia a las situaciones de estrés.
- Poner límites
Poner y mantener límites en las relaciones puede suponer un reto para ti. Hace falta aprender a expresar tus necesidades y preferencias, y también a poner límites para proteger tu bienestar emocional y físico.
Superar estas dificultades exigirá tiempo, autoanálisis, entrenamiento y el apoyo de las personas de tu entorno o de un especialista. Aun así, desarrollar las habilidades de autorregulación puede aportar muchos beneficios, mejorar las relaciones y elevar la calidad de vida.
Cuídate y únete a nuestra comunidad para desarrollarnos y crecer juntos.
Anna Shyman, psicóloga del centro Psyvision


